El lanzamiento que encendió todas las alarmas
Paula Badosa llega este miércoles al MSC Hamburg Ladies Open con una mochila más pesada que de costumbre. La exnúmero dos del mundo disputa los octavos de final contra la polaca Katarzyna Kawa, pero el tema de conversación dominante de los últimos dos días no es su nivel de juego en Hamburgo, sino lo que ocurrió en Rumanía.
Durante su semifinal del Iași Open ante Tamara Zidansek, Badosa lanzó su raqueta hacia las gradas tras fallar un smash. El objeto voló en dirección al público y rozó por poco a los espectadores de las primeras filas. El árbitro de silla decidió no descalificar a la española, que ganó el partido y avanzó a la final.
La decisión encendió el debate dentro del circuito de forma inmediata. Rennae Stubbs, cuádruple campeona de dobles en Grand Slam y exentrenadora de Serena Williams, fue especialmente directa en su podcast. «Fue una vergüenza absoluta. Cuando un jugador suelta la raqueta de la mano, lo que ocurra después es responsabilidad suya. Descalificación automática», dijo Stubbs. La exjugadora australiana argumentó que una raqueta que entra en las gradas debe acarrear una descalificación inmediata, sin excepciones y sin que importe si hay heridos o no.
El abandono en la final y la disculpa pública
La historia tomó un nuevo giro en la final. Badosa tuvo que retirarse ante Mayar Sherif con el marcador 6-4 y 4-0 en contra y sin poder continuar. La española había jugado diez partidos en las dos semanas previas y su cuerpo ya no respondía. Sherif se proclamó campeona del Iași Open y puso fin a una sequía de más de cuatro años sin título en el circuito WTA.
Badosa respondió con una declaración pública: «Odio este momento. Lo siento mucho», dijo, disculpándose ante el público y la organización del torneo en Rumanía.
El incidente de la raqueta no dio lugar a ninguna sanción oficial más allá de lo que se decidió en pista, pero la presión mediática no ha cesado. Varias voces del circuito han señalado en los días posteriores que el reglamento no deja margen para la interpretación cuando un objeto sale de la pista hacia los espectadores, y que los árbitros deberían aplicarlo de forma uniforme.
Hamburgo: la prueba física y reputacional
El partido de este miércoles contra Kawa pone a Badosa ante dos retos simultáneos. El primero es físico: ¿puede competir al nivel exigido en un WTA 250 sobre arcilla habiendo abandonado una final 48 horas antes? Su racha de nueve victorias consecutivas antes del abandono en Iași demostró que su nivel de juego, cuando el cuerpo le responde, sigue siendo de primer orden. Pero el patrón de derrumbe tras esfuerzos prolongados se ha repetido a lo largo de su carrera.
El segundo reto es extradeportivo. Kawa es una especialista en tierra experimentada que no se dejará distraer por las polémicas de la semana, pero Badosa sale al Rothenbaum con algo más que un partido que ganar. Las cabezas de serie segunda y primera del torneo, Anhelina Kalinina y Oleksandra Oliynykova, representan el nivel que debería alcanzar si aspira al título de Hamburgo. Si Badosa está física y mentalmente en condiciones de llegar hasta ahí es lo que empezará a resolverse este miércoles.
El debate sobre la seguridad en las pistas y la actuación de los árbitros ante los lanzamientos de raqueta tendrá vida propia más allá de esta semana. Lo que Hamburgo puede responder, al menos en parte, es si la española está de vuelta.
Tennis Post Redaktion
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