Paula Badosa tuvo que retirarse en la final del UniCredit Iasi Open este lunes mientras perdía 6-4, 4-0 frente a Mayar Sherif. La tenista española, agotada tras encadenar diez partidos en dos semanas consecutivas, no pudo continuar y cedió el título a la egipcia, que suma así su segundo trofeo en el circuito WTA.
Diez partidos en catorce días: el cuerpo llegó al límite
El desgaste de Badosa comenzó a acumularse la semana anterior, cuando llegó a la final en Bastad tras encadenar cinco victorias consecutivas. Llegó a Rumanía con el cuerpo muy justo, aunque su nivel de tenis fue sobresaliente durante toda la semana: venció a cuatro rivales en el Iasi Open antes de plantarse en la final. En total, diez partidos en catorce días — una carga insostenible que acabó pasándole factura en el momento más inoportuno.
A 0-4 en el segundo set, Badosa llamó al árbitro y anunció que no podía seguir. Las imágenes de una Badosa visiblemente afectada en la ceremonia de entrega de premios dieron la vuelta al mundo del tenis. "Odio este momento ahora mismo", declaró la española con la voz entrecortada. "Odio perder una final, y lo siento mucho por haberlo tenido que hacer así, pero mi cuerpo no podía más. Pido disculpas por ello." Sus palabras recibieron una ovación del público rumano, que reconoció el esfuerzo descomunal realizado durante toda la semana.
De vuelta al top 100: la otra cara de Iasi
A pesar del desenlace amargo, el balance de Badosa en Iasi tiene una lectura claramente positiva: sus cuatro victorias consecutivas en el cuadro principal fueron suficientes para devolverla al top 100 de la WTA. Es un logro importante para una jugadora que ha tenido que lidiar con problemas físicos de manera recurrente en los últimos dos años. Llegar a una final de un WTA 250 y volver a instalarse entre las cien mejores del mundo es un resultado que, en cualquier otra circunstancia, se habría celebrado sin reservas.
El regreso de Badosa a la élite del circuito es una noticia que sus seguidoras —y el tenis español en general— celebran. Su nivel en tierra batida este verano ha sido notable, y aunque la final no acabó como hubiera deseado, el camino recorrido demuestra que su tenis sigue siendo de primera línea cuando está en condiciones óptimas.
Sherif, reina de la arcilla en 2026
La gran protagonista del día fue Mayar Sherif. La egipcia de 28 años completó una trilogía de títulos en tierra batida —Brescia (WTA 125), Contrexeville (WTA 125) e Iasi (WTA 250)— con una racha de 15 victorias seguidas en esta superficie. Es su segundo título en el circuito principal, el primero desde Parma 2022, y le permite escalar 24 puestos en el ranking hasta el número 73 del mundo.
Sherif se convierte así en la primera jugadora egipcia —y primer deportista de su país en general— en ganar más de un título en el circuito WTA. Su camino hasta este punto ha sido largo: llegó a alcanzar el número 31 del mundo en junio de 2023, pero una racha de resultados irregulares la alejó de esa posición. Iasi es la prueba de que está completamente de regreso.
¿Qué viene ahora para Badosa?
Badosa necesitará un período de recuperación antes de decidir su calendario en pista dura. El circuito no da respiro: esta semana ya se disputan los torneos WTA de Hamburgo y Praga. Si su cuerpo lo permite, la española podría apuntar a los torneos norteamericanos del verano. La vuelta al top 100 es el mejor punto de partida para confiar en que Badosa seguirá siendo protagonista en el tramo final de la temporada.
Tennis Post Redaktion
The Tennis Post editorial team covers professional tennis worldwide — ATP, WTA, Grand Slams and beyond.